Desde que empecé el bachillerato se me venía a la mente este momento en el que tenía que escribir mi discurso para el anuario y nunca sabía que iba a escribir, de hecho, aún se me hace difícil. Son tantos los sentimientos que me quedo sin palabras para describirlos.
Quiero empezar recordando cuando era una bebé; mis primeros días en el colegio. En esta época nos enseñaron a observar con los ojos muy abiertos la belleza de la vida, lo mágico de la naturaleza y el amor que hay en lo que observamos. Recuerdo que en ese momento conocí a quienes iban a ser mis hermanos de por vida.
Luego llegó la primaria y allí aprendimos como funcionaba la vida, aprendimos a crear, a construir, el funcionamiento de todo. Recuerdo nuestro primer día como grupo; creo que todos teníamos miedo, pero también estábamos emocionados y sorprendidos. No nos imaginábamos cuanto íbamos a llegar a conocernos y a amarnos.
Cuando llegamos a bachillerato definitivamente todos teníamos miedo, pero nos sentíamos independientes, libres y “grandes”, era increíble que estuviéramos dando ese gran paso. Y es aquí cuando aprendemos un poco sobre lidiar con la vida. Hubo épocas muy difíciles retos que nos parecían imposibles, pero siempre nos levantábamos, fuertes y mas sabios y como siempre riéndonos. En mi opinión esta fue la época mas bonita de todas.
A lo que quiero llegar, es a que el colegio nos enseñó más que lo académico. Nos enseñó a amar el mundo que nos rodea y crecer con el, encendió nuestra luz interior, nuestra voluntad, nuestra solidaridad y creo que eso vale más que cualquier materia que puedan dar en un colegio común. Hubo muchas veces en las que no entendía por que teníamos que hacer ciertas cosas, pero siempre he tenido una fe ciega por esta pedagogía y ahora entiendo muchas cosas y solo puedo dar unas gracias infinitas por crecer aquí, por que absolutamente todo lo que soy se lo debo al colegio. Gracias a mis profesores por dedicarnos tanto, por tenernos paciencia y siempre dar lo mejor de ustedes. Gracias a Guillermo por siempre mostrarnos todo de la forma más bella y memorable. Gracias a Diana por enseñarnos a ser fuertes y responsables, por siempre cuidarnos tanto.
Gracias a Olga por acogernos y sacar lo mejor de ti para nosotros. Y Mor, infinitas gracias por volver a unirnos, por siempre esperar mas de nosotros, por hacernos responsables de nuestras vidas, por estar siempre orgullosa de nosotros y por amarnos tanto; te quiero un montón. Muchas gracias a todos los integrantes de esta comunidad, por siempre recibirnos con los brazos abiertos y por siempre entregarnos tanto. Gracias a mi mami por ser tan fuerte, tan admirable, por apoyarme en todas las decisiones y por todo en mi vida. Gracias a mi hermano por ser el mejor escuchando, por ayudarme y nunca juzgarme.
Y por último y más importante: niños, muchas muchas gracias por aparecer en mi vida. Cada uno siempre va a tener un espacio en mi corazón, gracias por enseñarme tanto, por hacerme reír tanto, por siempre apoyarme, por crear mis mejores momentos y por una infinidad de cosas. Entre mis mayores sueños, esta que ustedes cumplan los suyos y sean felices. Nunca se limiten y no tengan miedo a ser grandes. Y SIEMPRE que lo necesiten voy a estar para ustedes. Los voy a amar siempre.