Y ahora entiendo que después de tantos años, llegamos al final de este viaje, un viaje que estuvo lleno de alegrías, lágrimas, descubrimientos y sobre todo lleno de mucho amor, toda mi vida estudie en este maravilloso colegio, por lo que es imposible no considerarlos mi familia, me pone triste saber que desde ahora no podré verlos todos los días, pero a la vez siento una alegría inmensa de saber que todos saldremos a realizar nuestros propios sueños. Gracias a mis padres por todos los esfuerzos que realizaron para que yo estuviera en el colegio, gracias a los profesores y a todos los operativos de la institución, pero sobre todo a todos los que se convirtieron en mis hermanos, los admiro, respeto y amo profundamente a todos, les deseo lo mejor hoy y siempre.
Nunca olvidaré el preescolar con Anita, el brócoli recién hecho y la zanahoria con limón, en primaria, los juegos en los árboles, la espera infinita para poder comprar en la cafetería y sobre todo las crayolas que nunca se acababan, también recuerdo el desespero para lograr terminar los trabajos de manualidades y los miles de refuerzos que me tocaron por no aprenderme los casos de factorización, ahora agradezco cada actividad, cada tarea, cada regaño y cada consejo, gracias Colegio Waldorf Isolda Echavarría por convertirme en persona.