Desde que Doña Benedikta Zur Nieden de Echavarría llegó a Colombia, comenzó un camino altruista al lado de su esposo Don Diego Echavarría Misas, gracias a que ambos compartían el ideal de una nueva sociedad; para esto sabían que la educación era la respuesta, pero al mismo tiempo el reto, de esta manera junto a su hija Isolda, fundaron numerosas obras como: hospitales, ancianatos, bibliotecas, fundaciones y obras sociales donde siempre se buscaba que el arte vistiera de colores el espíritu de nuestra sociedad.
Tras la muerte de su amada hija y luego de la de su esposo, Doña Benedikta decide donar todos sus bienes para crear escuelas y obras enfocadas al arte, la cultura y la educación. En febrero de 1985, funda el colegio Isolda Echavarría, guiado por la pedagogía Waldorf, en el cual se tenía la premisa de formar a los maestros en la antroposofía, ciencia que estudia al hombre por septenios desde un amplio sentido que involucra lo físico, anímico y espiritual. pero no solo quiso formar a maestros, sino también a padres de familia y personas interesadas en trabajar mancomunadamente por la esperanza de un mundo más humano y espiritual.
De esta manera, hace más de tres décadas, se funda el Colegio Waldorf Isolda Echavarría que trae consigo la misión de formar Seres íntegros, capaces de transformar y aportar en nuestra sociedad cambios que permitan un mundo más consciente, humano y armonioso.