En este Episodio 2 de Vivencias Waldorf, se abre una conversación íntima y necesaria sobre el tercer septenio (14 a 21 años): ese tramo de la vida en el que el corazón despierta, el pensamiento se vuelve propio y el alma comienza a buscar un rumbo en el mundo. Con la conducción de Astrid Elena Hincapié Agudelo, el episodio propone mirar esta etapa con profundidad, sin simplificarla, reconociendo su fuerza y sus preguntas esenciales.
Desde el inicio se hace visible una idea central: el joven no solo “crece”, sino que se transforma desde adentro. Se habla de esa intensidad emocional característica —a veces melancólica— que acompaña el despertar de la conciencia y la percepción del “peso” del mundo. Y al mismo tiempo, se ilumina el idealismo que empuja a querer mejorar lo existente, a mirar hacia el futuro con valentía, aun cuando ese futuro también pueda generar ansiedad.
El episodio entra luego en un terreno muy concreto: amor, vínculos y relaciones. ¿Cómo viven hoy los jóvenes el romanticismo, la pareja y el enamoramiento en medio de redes sociales, expectativas y modelos de “éxito” que muchas veces no son reales? La conversación pone en palabras una tensión contemporánea: «la comparación constante puede debilitar el piso interior y aumentar la inseguridad. Por eso, más que juzgar, se vuelve clave comprender el contexto emocional en el que los adolescentes construyen sus vínculos», nos explica Andrés Cárdenas..
Uno de los momentos más valiosos llega al abordar las rupturas amorosas como experiencias de duelo. Aquí el invitado, Andrés Esteban Cárdenas, psicólogo clínico antroposófico, propone un giro profundo: «acompañar no significa quitar el dolor ni ofrecer frases vacías, sino sostener con presencia y respeto, sin moralismos, permitiendo que el joven transite lo que siente y lo transforme en aprendizaje. Esta mirada ofrece claves muy prácticas para padres y maestros que desean estar cerca sin invadir, orientar sin imponer».
Finalmente, el episodio rescata caminos de belleza y sentido, el arte y la música como formas de expresar, sublimar y volver a enamorarse del mundo. Es una conversación que no se queda en teoría: invita a mirar al joven real, con sus preguntas, su potencia y su vulnerabilidad, y a recordar que acompañarlo en su camino amoroso es, también, un acto de amor hacia la humanidad.